Pedro Ruiz, edil panista de Tlacolula, perdió la cordura

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En Tlacolula de Matamoros no podían quedarse atrás en estos años de mayor desorden político y administrativo. Ya lo dijo el ex presidente municipal el trienio pasado de Tuxtepec, quien llegó al poder a saquear el erario con la alianza de partidos aún gobernante en Oaxaca, José Manuel Barrera Mojica: “Estamos mal pero Gabino está igual”.


El panista Pedro Ruiz González, presidente municipal de Tlacolula de Matamoros, Valles Centrales, también parece haber perdido la cordura por la ambición del dinero. No se conforma con lo que obtiene de los recursos de los fondos federales que le mandan de México, inventa nuevos impuestos a quienes tiene bajo su cuestionado gobierno.

 

Impuestos adicionales al predial, agua potable o por recolección de basura que cada año los habitantes pagan al ayuntamiento en funciones. Pero en Tlacolula sólo esporádicamente hay agua potable, no obstante la justificación de ese presidente por supuestas inversiones en inexistentes válvulas para regular el envío del agua a la población, en el casco de la municipalidad.

 

Tlacolula sin agua

 

La queja habitual en los últimos años de los habitantes de Tlacolula es la falta de agua en sus hogares. Antes, nos comentan, tenían agua cinco días de la semana, de jueves a lunes. Con este ayuntamiento sólo le llega un pequeño chorro los sábados, por lo que familias tienen que gastar de 300 a 500 pesos en una pipa de agua. Dado el gusto del edil por el dinero ajeno, la gente sospecha que es socio de los negocios de las pipas.

 

Si en la cabecera municipal al panista Ruiz González nada le importa dejar de cumplir con sus obligaciones como gobernante, en las colonias o fraccionamientos es peor. Pero las quejas, denuncias y exigencias de los ciudadanos lo tienen sin cuidado.

 

Habitantes del Fraccionamiento Valle del Lago de ese municipio denunciaron en conferencia de prensa que dicho edil les impuso el pago de alumbrado público en ese fraccionamiento, cuando todo mundo sabe que esa autoridad cuenta con recursos para eso.

 

Pedrito, puras tranzas

 

En otro de sus negocios chuecos, el regordete edil aplicó a los habitantes del fraccionamiento el pago de una tercera parte del total del consumo de energía eléctrica; además de una cuota de 60 pesos mensuales por vivienda. Son mil viviendas, de manera que cada mes se lleva a su bolsa 60 mil pesos libres de polvo y paja, cual auténtico mafioso que cobra pago de piso. Nadie sabe a qué se destinan, y cuando le piden cuentas se indigna el señor.

 

El consumo de energía eléctrica de la bomba que surte de agua al fraccionamiento tampoco lo paga el ayuntamiento como debiera ser, sino lo pagan íntegramente los vecinos, así como las reparaciones de tubos de agua o drenaje. Cuando se informa al ayuntamiento para que mande a sus trabajadores a reparar, el edil exige a la empresa que construyó el conjunto habitacional que haga las reparaciones. La empresa es Inmobiliaria Aguilar, misma que se niega a asumir esa responsabilidad pues aduce que ya entregó formalmente el fraccionamiento al municipio. Los vecinos sostienen que el enojo de Pedro contra ellos y la inmobiliaria es porque ésta se negó a financiar su campaña de presidente municipal.

 

En el negocio de mototaxis también se encuentra la mano codiciosa del edil. Ha habilitado una nueva flotilla que cubre la ruta de ese fraccionamiento al centro de la población. Por supuesto, con rentas que también van a su bolsa. A estas alturas su bolsa ya es más grande que la iglesia del Cristo Negro, del centro de la población.

 

Lo pierde el trago

 

Pedro Ruiz, aficionado intenso de las bebidas espirituosas, también le ha dado por agredir mujeres, motivo por el cual tiene una demanda penal por golpear a una mujer precisamente en el fraccionamiento mencionado. No hay quien pueda con él, está desatado, dicen alarmados los tlacolulenses, convertido en auténtico chivo en cristalería. Este señor “autoridá”, monarca pueblerino estilo filme La ley de Herodes, también puede decir “Estamos mal pero Gabino está igual”.

 

Alimenta este conflicto las disputas políticas entre la ex edil, mujer de horca y cuchillo, Concepción Robles, quien en los actuales tiempos electorales quiere imponer a su yerno como candidato a presidente municipal por el PRI, Salvador Vásquez. Por cierto la señora abandonó el PRI en el pasado proceso electoral federal para buscar la diputación federal con otro partido, ahora ha vuelto al redil priista y se conforma con obtener para ella y su familia de nuevo, a través del yerno, la presidencia municipal de Tlacolula. Ni a quién irle.