Chapulines, eufemismo; traidores es lo correcto

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Chucho Charbelín, chapulín de izquierda

Es un claro eufemismo llamar chapulines a quienes dejan un partido político para irse a otro. Es una suave y errada manera de llamarlos, pues el acto que hacen es de traición y abjuración de una ideología, que supuestamente los incluyó en alguna organización política partidaria. En México a quienes hacen esa traición se les ha llamado chaqueteros, en alusión a que cambian de chaqueta, y ahora cada vez con mayor facilidad.

 

Pero se ha vuelto tan común esa práctica que ya no sirve más que como elemento de propaganda en las campañas. Para que quienes aún permanecen en el partido critiquen a quienes se les adelantaron en traicionar al mismo partido. Y tenemos a quienes han cambiado de partido, una, dos, tres veces. Esto que en otras latitudes sería un paso difícil de dar, acá es práctica casi cotidiana.

 

Hay toda una nueva conceptualización del chaquetero a desarrollar. Oaxaca, pródiga en sistemas atrasados y retardatarios, como los caciquiles coloniales usos y costumbres, defendido por vividores del indigenismo, ahora ofrece otra de las manifestaciones del folclor político: los chaqueteros de izquierda.

 

Chucho Charbelín, neochaquetero

 

El creador de este innovador concepto es nada menos que el actual diputado Jesús Romero López, de la familia patrimonialista de izquierda fundada por el desaparecido juchiteco Daniel López Nelio. Mejor conocido como Chucho Romero o Charvelín (como lo motejó Ulises Ruiz) es actualmente del partido MORENA. Pero llegó al Congreso estatal con el Partido del Trabajo de la mano del prestigiado Benjamín Robles.

 

Chucho Charvelín (Ch Ch) peleó para Robles la presidencia del PRD en los últimos años de Gabino Cué, previo a la designación de José Antonio Estefan como candidato. Salió del PRD para irse al PT con su guía y timonel “El Cara Sucia” Benjamín. De ahí salió para integrarse a la bancada diputadil de MORENA. Hasta ahí está bien encuadrado dentro de lo que se considera ser “chapulín de izquierda”.

 

Interesante concepto, digamos que salva la cuestión ideológica pues el cambio se hace entre partidos de izquierda. Cambia de chaqueta pero dentro de la misma sastrería o supuesta ideología.

 

Empero, hay algo más trascendente e inteligente que realiza Charbelín: ser en realidad una posición del PRI de María de las Nieves García, actual presidenta de la Cámara quien lo llevó a esa posición. Incluso diputados de MORENA no votaron a favor de Ch Ch para el nuevo alto cargo que ostenta, fueron los diputados del PRI quienes votaron a su favor para hacerse de la presidencia de la Mesa Directiva del Congreso de Oaxaca. En qué paradojas incurre, diría quien no lo conociera, pero para estos negociantes de “izquierda” está en lo normal.

 

Desde su cambio de chaqueta —siempre en el área izquierda, claro— Ch Ch no fue bien visto por sus correligionarios de nuevo partido, de manera que necesitado de cobijo y apoyo se acercó a la doctora Nieves. Jugada de servicio mutuo pues la diputada coordinadora de la bancada del PRI también requería de los servicios de un izquierdista a modo, alguien que en el reparto de las posiciones, además, entendiera mejor que el pueblerino Irineo Molina.

 

No son pocos los políticos chaqueteros en Oaxaca, apenas podemos dar unos ejemplos y de los más recientes chaquetazos. Del área izquierda se acaban de cambiar del PRD a Morena varios personajes, destaca nada menos del reciente coordinador de la bancada del PRD en el Congreso local, Carol Altamirano, designado de inmediato candidato a diputado federal por Morena por el distrito de Salina Cruz.

 

Además de la identificación del mencionado político con quienes maniobran en Morena, este partido se lleva a los conspicuos del PRD para desfondarlo, dejarlo sin cuadros importantes. Dejarlo con gente de bajo perfil como Raymundo Carmona Laredo y Horacio Mendoza, en una estrategia preconcebida de dejar en harapos al PRD, con esos caciques pueblerinos y marionetas del gobernador José Murat. Lo más alto que se le augura a este partido es quedar como quinta fuerza luego de las próximas elecciones.