Las taras de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” llegaron al área médica, pero no para encontrar remedio sino para mostrar lo bajo que ha caído la “máxima casa de estudios de Oaxaca”. Y es que la Facultad de Medicina se convirtió en el bastión que se disputan los grupos caciquiles en la UABJO con miras a la adelantadísima sucesión en Rectoría.
Medicina repudia a los caciques Alavés
Lejos están de buscar frenar el porrismo, buscar elevar la calidad académica, fortalecer a las instituciones o al menos, preocuparse de los estudiantes. La historia inicia cuando repentinamente fallece el director de Medicina , Joaquín Carrera. Como se encontraba a mitad de su mandato era necesario nombrar a un director interino. Ahí la familia que regentea la administración universitaria, los Martínez Alavés-Helmes, decidió que tal cargo era para una de las suyas. Esa familia se quieren adueñar de todas las direcciones a fin de que, llegado el tiempo de la sucesión, Eduardo Martínez Helmes, sea ungido candidato de SUMA a la rectoría. Para ello cuentan con la complacencia del frívolo rector Rafael Torres Valdés.
El problema es que en Medicina no son bien vistos, o mejor dicho, son repudiados. Tan es así, que los catedráticos se unieron y apoyaron el nombramiento de Beatriz Casas Arellanes. Ante la paliza recibida tuvieron que reconocer el nombramiento, pero a cambio pidieron impunidad para sus coordinadores, los que llevan el negocio de la venta de calificaciones y espacios de nuevo ingreso, encabezados por lo no menos rechazada Yolanda Cruz. La misma que ha sido señalada por alumnos de la Facultad de encabezar el pingüe negocio de venta de ingresos a aspirantes a médicos.
Ingreso a medicina en 50 mil
Tan sólo 150 alumnos ingresaron este año fuera de la evaluación aplicada por el Ceneval y, según cuentan ellos mismos, la tarifa fue entre 35 mil y 50 mil pesos. Otro centenar se quedó a la espera del ingreso, ya no les dio tiempo pues se vino en cascada la problemática en la Facultad. Para ello, por supuesto hubieron de contar con la venia de las autoridades universitaria. Y cómo no pues otro de los Martínez Helmes es director de REDES, área encargada del control escolar.
Como querían seguir con el negocio, Beatriz Cárdenas no hizo sino lo que la ley orgánica y el Reglamento de la Facultad de Medicina le facultan: remover a los coordinadores. Tuvo el apoyo del Consejo Técnico, además del respaldo mayoritario de la comunidad académica. Pero, tocaba los intereses y negocios de los Martínez Alavés. Por tanto, decidieron éstos crear un conflicto artificial, con algunos desinformados estudiantes, y amparados en sus fuerzas porriles, tomaron Medicina y desde hace varias semanas no hay clases. Al ver que no representan a nadie en esa escuela, tuvieron que movilizar a sus porros de Derecho, Contaduría y prepas, para exigir que “se arregle el conflicto en Medicina”. Conflicto que ellos crearon para buscar el control de la segunda escuela con más alumnos de la UABJO, donde, no hay que olvidar, se elige al rector por voto universal.

El poder para la familia
Ocupado en sus frivolidades: viajes, novias, amigas y en impulsar la carrera de la parentela, Torres Valdés deja hacer. Pese a que en la elección de Casas Arellanes fue validada por el rector y estableció los acuerdos políticos que garantizaban dejarían trabajar a la médico, ahora se desentiende. No es la primera vez que incumple su palabra, ya el “Dragón”, Rubén Marmolejo, el porro asesinado semanas atrás, declararía en 2008, que él y su grupo de choque habían apoyado a Torres para que alcanzar al rectoría y, al llegar al cargo, incumplió con lo acordado. Y es que se puso en manos de otros porros. No es de extrañar, pues en el caso de Medicina, Torres acomodó una puñalada trapera al inefable “Dr. Muerte”, Arturo Mejía. Pese a ser uno de sus fieles escuderos, Torres le juega en contra y apoya a los Martínez Alavés.
Y es que, como documentó En Marcha en el número anterior, lo que priva en la UABJO es el impulso a los clanes familiares. Torres, ya impuso en la Dirección de Nóminas a una cercana pariente suya: Rosalba Torres; busca imponer a su cuñada, Judith Rosas Morales, en la Secretaría de Cultura de la UABJO, en donde ya despacha como tal; otra pariente de su esposa es la coordinadora de la Unidad de Proyectos.
Abraham quiere de rector a su hijo
Por su parte, Abraham Martínez Alavés, fiel a su historial, pretende que la Rectoría sea para uno de sus vástagos. En semanas pasadas reunió a su círculo cercano en un desayuno. Para sorpresa de los asistentes, Abraham dijo un encendido discurso en contra del imperialismo, el mal gobierno y demás, para concluir diciendo que para darles batalla, tenían que conquistar la Rectoría. Y el indicado para tan riesgosa encomienda era ¡su hijo!: Eduardo Martínez Helmes, actual secretario particular del rector, y muy conocido por su escasa brillantez.
Mientras en Medicina las cosas se descomponen: ya un sector de la APPO, que ha hecho de la inscripción irregular de alumnos, una forma de captar adeptos, se ha inmiscuido en los asuntos internos de la Facultad. El magisterio, para variar, en su reciente congreso determinó “apoyar a los estudiantes de Medicina” en uno de sus resolutivos. Esto es, la bola de nieve crece y Torres Valdez sigue en la molicie.
Piden mil millones
Eso sí, el brillante rector más conocido por el singular mote de “El Pingüino”, hace unos días exigió a la Federación que se incrementara el presupuesto a la UABJO a mil millones de pesos. Esto es, el doble de lo que percibe actualmente. Por supuesto, seguramente eso y más requiere la Universidad, pero antes habrá de hacerse una limpia del porrismo, nepotismo, clanes familiares, que hoy medran en la UABJO.
Lejos de ofrecer siquiera iniciar con algún cambio, Torres Valdez sólo atina a encabezar una patética marcha en contra ¡del porrismo!, siendo que a su lado tiene a los principales promotores y usufructuarios del mismo; que su arribo a la rectoría fue en mucho por la alianza con los distintos jefes porriles y que desde ahí los protege y apoya con recursos.
Si real es su compromiso, ¿porqué protege a su secretario particular, Eduardo Martínez Helmes, para evitar comparezca ante el ministerio público?, es de recordar que este sujeto y su papá, Abraham, encabezaron con porros la toma de la Facultad de Derecho, en que resultara lesionada con arma de fuego la reportera Ixtli Martínez. “El taquero”, el porro que le disparó, es coordinador de la Facultad de Derecho y uno de los lugartenientes en esa escuela de los Martínez Helmes.
Pero más ocupado en atender a sus amiguitas; confiado en las alianzas que hizo con el PRI en el pasado proceso electoral “ellos siguen mandando en la Cámara de Diputados federal y ahora ya tienen la estatal”, se ufana Torres para jactarse que tiene el control, sin ver las ruinas en que está dejando a la Universidad.
