Idus de marzo*

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wfoto_palacio¡Teme las grandezas, oh alma mía!

Sobrevuela la ambición,

Si no puedes entregarte a ella

sin circunspección ni prudencia.

A medida que avanzas

más necesitas ser cuidadosa y atenta.

 

Y cuando llegues a tu meta, al fin César,

cuando accedas a tu rango de hombre ilustre,

entonces, sobre todo, ¡ten cuidado!

Cuando aparezcas en la calle seguido por una escolta,

obedecido, admirado por la muchedumbre,

Si ocurre que un cierto Apolodoro

salga de las filas del pueblo

con una carta en la mano, y te diga apresuradamente:

“!Lee esto al instante! Son graves cosas, que mucho

[te conciernen”,

no olvides detenerte; deja para después

toda conversación y todo asunto.

Aleja de ti a los personajes

que te saludan y se prosternan,

ya los verás más tarde .

El Senado mismo puede esperar:

entérate al instante del mensaje de Apolodoro.

*Versión de Juan Carvajal