Cinco municipios de la Sierra Sur, iniciaron en 2009 una exitosa experiencia única en Oaxaca y el país, la Asociación de Ayuntamientos de Textitlán, Lachixío, Yucutindó, Cahuacua y Zaniza.
Por primera vez en toda la historia se daba una organización tan amplia y bien estructurada en esos pueblos donde lo habitual ha sido la violencia, los combates entre pueblos vecinos, muchas veces con saldos sangrientos. Era la semilla para iniciar una retroalimentación y mejor relación entre pueblos hermanos de esa región zapoteca. Era la muestra de que los indígenas si pueden unirse para avanzar en objetivos comunes y colectivos.
Dicha asociación se hizo para remontar un viejo rezago en materia de comunicación, donde los cinco municipios pusieron sus recursos y esfuerzos para avanzar en la construcción de una carretera que los comunicará entre sí y con la carretera de Sola de Vega. Desde un punto de este municipio llamado “El vado” partió la segunda etapa de la carretera que el 20 de diciembre del año pasado fue inaugurado con gran entusiasmo, la construcción de la carretera con carpeta asfáltica. En este segundo año sumaban 7.200 kilómetros, por ello con planes y emotivos discursos se aprestaban para en este 2011 y con un mejor gobierno avanzar hacia los 140 kilómetros que faltaban.
Pedían al gobernador del estado y a la CDI apoyo para sus convenios para el ejercicio 2011 y se aprobaran las obras presentadas en las dependencias federales y estatales:
1) Modernización y ampliación del camino Lachixio-Zaniza del Km. 27+000 al km. 34+000. por un monto de 48 millones 790 mil pesos, en donde pedían que la CDI aportara el 70% y el estado el 30%.
2) Modernización y ampliación dl camino Lachixio-San Juan Elotepec- San Francisco Cahuacua. Tramo del Km. 27+000 al Km. 85+300, sub tramo a construcción del km. 27+000 al km. 37+000 por un monto de 50 millones 150 mil 689 pesos, que la CDI aporte el 70% y el estado el 30%.
Grande fue la sorpresa cuando los nuevos funcionarios del “cambio” llegaron decididos a acabar con esta exitosa asociación de municipios para quitarles las obras que hacían por administración directa, con los ahorros y control de calidad que siempre presentan, para entregarlo a contratistas particulares, con el aumento de los costos y baja calidad que éstos suelen presentar. Las obras fueron adjudicadas a la Compañía Vásquez Julián.
El Módulo de Maquinaria 03 ubicado en Sola de Vega, bajo el mando ahora de la Coordinación de Módulos de Desarrollo Sustentable, fue inhibido de construir carreteras inhibiendo así las capacidades productivas de los pueblos indígenas. La imposición fue entregar la construcción de carreteras a empresa particulares. A esto se avocó el primer titular de esta Coordinación, Gerardo Albino González con su personal.
El nuevo gobierno, con sus funcionarios, fue quien decidió que dicho módulo de maquinaria sólo trabaje en caminos rurales y ya no en carpetas asfáltica. La intención parece evidente, la consecución de las regalías que supone la entrega de obra pública. Para ello, persuadieron a un presidente municipal de la Asociación de Ayuntamientos para que apoyara y se entregara la obra a contratistas.
Igual suerte corrió el Plan Regional de Desarrollo de la Sierra Sur presentada al gobernador y sus colaboradores por profesionales serranos. No hubo interés por estos proyectos.
Con estos trabajos que unían a estos pueblos, se abrieron verdaderos caminos hacia la reconciliación de los pueblos, no esos convenios o minutas de paz con que se ha presumido muchas veces la pacificación de conflictos que reinician casi cíclicamente con su cauda de daños, heridos y muertos.
Esta experiencia exitosa que seguramente esperará mejores tiempos para reiniciar será por muchos años ejemplo a seguir, necesitará buenos gobernantes que si bien no apoyen ni promuevan esa organización, al menos no la limiten ni prohíban como sucede hoy. Por cierto, la atonía del actual gobierno y su parálisis financiera tiene a los ayuntamientos sin presupuesto y sin mezclas de recursos para obras importantes.
