Batalla del 5 de septiembre de 1866 en Juchitán, hecho histórico desdeñado por el ejecutivo y legislativo

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Cuauhtémoc Blas

 

Fue evidente que los juchitecos acusaron el desdén de los diputados y el gobernador a la máxima fecha de la historia de esos pueblos que defendieron a la República hace siglo y medio en la Batalla de Juchitán. Contrario a la recia presencia del ex gobernador Rodolfo Brena Torres quien en 1966 festejó en Juchitán los 100 años de la gesta del 5 de septiembre, el desdibujado gobernador actual, Gabino Cué, ni siquiera se dignó a asistir al acto en San Raymundo Jalpan.

 

La mañana del 8 de septiembre había mucha actividad en la sede del Congreso de Oaxaca. La inauguración de una exposición de pinturas; más tarde una reunión de diputados con directivos de la Auditoría Superior del Estado (ASE) y luego el acto solemne de conmemoración de los 150 años de la Batalla de Juchitán contra las tropas francesas y sus aliados regionales. Después sesión ordinaria.

 

En los juchitecos y juchitecas había un mal sabor de boca por la acción del Congreso de minimizar el siglo y medio de la trascendental gesta heroica istmeña, cuando mil doscientos combatientes harapientos —como lo señalan diversos cronistas— derrotaron a dos mil soldados bien pertrechados y entrenados para la guerra.

 

Nada menos que al mejor ejército del mundo, que hasta ese momento se alzaba victorioso sobre México, al haber logrado entronizar al archiduque austriaco Maximiliano de Absburgo como Emperador en el Castillo de Chapultepec, y Juárez había detenido su gobierno itinerante en Paso del Norte, hoy Ciudad Juárez.

 

Después de esta batalla de Juchitán, la primera en la marcha de los republicanos por recuperar posiciones, derrotar a los invasores y reinstalar el gobierno legítimo de Juárez en el centro del país, las campañas militares de Porfirio Díaz se sucedieron exitosas, en Miahuatlán, en La Carbonera, en Puebla. Los juchitecos aportaron caballería, 300 armas, abundante parque y municiones para dos cañones arrebatados al batallón zuavo francés “cola del diablo”.

 

Toledo Infanzón, no apoyó a su región

 

A este respecto, abordamos al diputado por Ixtepec, Istmo de Tehuantepec, Adolfo Toledo Infanzón. Ingeniero Agrónomo del Tec de Monterrey; político del PRI de amplia carrera, ex dirigente de la CNC, ex funcionario de todos los gobiernos estatales desde Pedro Vásquez Colmenares en diversas dependencias; ex senador suplente que ocupó el escaño que dejó Ulises Ruiz al ser gobernador de Oaxaca. Fuerte aspirante a sucederlo cuando en 2006 parecía que “El tirano” caía. Ex asesor de Manlio Fabio Beltrones.

 

— ¿Qué opina de la Batalla del 5 de septiembre que en un rato van a celebrar en la sala de sesiones?

— Son hechos históricos, simbólicos, esos son, que resaltan valores, tradiciones, el orgullo.

 

Era evidente que el tema desagradaba al diputado Adolfo Toledo, el autor de que se hubiera impedido el cumplimiento del decreto para celebrar ese hecho histórico en la Heroica Juchitán de Zaragoza el día de la gesta histórica y no tres días después en la sala del Congreso.

 

Lo parco de su respuesta, su desgano de hablar de un tema crucial y de la región donde se encuentra el distrito que representa en la Cámara de Diputados local, nos hizo ir al grano en la pregunta.

 

— ¿Porque ya no fueron a Juchitán a declararla capital por un día como ordenaba el Decreto?

— Por las tareas de la agenda legislativa que reclamaban nuestra presencia acá.

— Como le hacen ustedes para echar abajo con tanta facilidad un decreto sin siquiera un acuerdo

— Con procesos legislativos

— No hay ninguno

— Esos es todo lo que tengo que comentarte, respondió molesto.

— ¿Tuvieron miedo de ir a Juchitán?

— Eso es todo lo que tengo que comentarte, repitió.

— ¿Irá usted algún día a Juchitán?

— Todos los días, me dio gusto saludarte, dijo retirándose.

 

García Henestrosa, “no había seguridad”

 

El otro diputado istmeño entrevistado al respecto, éste por el PAN, Gerardo García Henestrosa fue más extenso en sus elogios a la Batalla del 5 de septiembre, fue diputado local antes de ser presidente municipal de Salina Cruz y al concluir su trienio de nuevo se hizo diputado local, cantinfleó:

 

“Fue una de las batallas más importantes, para conseguir lo que habíamos soñado de nuestra libertad, y ante la invasión estar unidos y ante cualquier circunstancia debe tener esa fortaleza y en este caso Oaxaca para poder hacer esta conmemoración de la batalla de Juchitán.”

 

— ¿Porque ya no fueron al Istmo a declarar a Juchitán capital por un día, de acuerdo al Decreto que emitieron ustedes mismos el 29 de diciembre del año pasado?

— Hasta donde tenemos entendido por parte del diputado Adolfo Toledo, él metió un documento donde decía que no había la certeza con el tema de la seguridad y sobre todo que verdaderamente no había la participación del gobierno municipal y el gobierno del estado para darnos las seguridad necesaria para que todos los muebles que se fueran a trasladar llegaran a su destino

— ¿Pero no hubo ningún procedimiento jurídico otro decreto, para echar abajo el primero?

— Creo que fue un acuerdo que se tomó por la Junta de Coordinación Política, por la seguridad no sólo de los diputados sino del personal del Congreso del estado que viajaría y de los tres poderes que iba a estar ahí. Se previó ese tema y en la sesión se sacó un acuerdo de suspender el viaje; no se echó abajo el Decreto simplemente se cambio de sede.

— ¿Tuvieron miedo de ir?

— Más bien fue un tema de seguridad que previno eso, para no confrontar con lo que está viviendo Oaxaca.

— ¿No fue un asunto pecuniario, como se comenta? (El famoso “pago por evento”. Nota del editor).

— No, no, es un asunto de certeza de que podamos tener seguridad.

 

Saúl Vicente, edil de Juchitán, “si había garantías”

 

Por su parte, el presidente municipal de Juchitán, Saúl Vicente Vásquez, interrogado sobre si realmente no había garantías para que los diputados se trasladaran a ese municipio, reviró:

 

“Si hay garantías, prueba de ellos es que la diputada María Luisa Matus estuvo con nosotros los días 4 y 5 en nuestros festejos y no hubo ningún problema”.

— Pero qué mejor que la conmemoración fuera en el municipio juchiteco, ¿no?

— Como dije en la oportunidad que tuve de hablar en esta tribuna, lamenté el hecho que no que no se hubiera realizado en Juchitán y nuestro pueblo pudiera haber estado ahí presente con ellos.

 

Juchitecos, acusan el desaire

 

Fue evidente que los juchitecos acusaron el desdén de los diputados y el gobernador Gabino Cué Monteagudo a la máxima fecha de la historia de esos pueblos que defendieron a la República hace siglo y medio. Contrario a la recia presencia del ex gobernador Rodolfo Brena Torres quien en 1966 festejó en Juchitán los 100 años de la gesta del 5 de septiembre, el desdibujado gobernador actual, ni siquiera se dignó a asistir al acto en San Raymundo Jalpan, y envió a un despistado representante, el secretario General de Gobierno, Carlos Santiago Carrasco, quien ni siquiera sabía el nombre del presidente de Juchitán a quien llamó Saúl Vicente Santiago. Igual estuvo el diputado García Henestrosa quien también se equivocó con el segundo apellido del edil: Saúl Vicente Sánchez, dijo.

 

Alejandro Avilés, coordinador de la bancada priista, se inclinó para decir unas cuantas palabras al pequeño grupo de juchitecos y juchitecas que se distinguían en la sala por su atuendo. Qué reconocía, les dijo, “la valentía de ese pueblo, la riqueza de tradiciones y toda la grandeza que significa para todos los oaxaqueños y esperamos que esta sesión solemne sea gratificante para todos los habitantes orgullosamente juchitecos”. Uno de los juchitecos le comentó que agradecía no hubieran pasado por alto esa fecha, pero el diputado siguió hablando sin permitir el diálogo. Al final pidió una foto con el grupo.

 

Aparte del presidente municipal, ningún otro regidor del Ayuntamiento juchiteco asistió a ese deslucido evento en el Congreso local, así como escasas personalidades que dieran realce al acto, además de los funcionarios del gobierno estatal. Sólo algunos juchitecos y juchitecas radicados en la Ciudad de Oaxaca apoyaron con su colorida presencia. Una pieza musical de la Banda de la policía del Estado y los discursos huecos de nuestros diputados timoratos.

 

Fue una extraña sesión con tintes paranoicos, donde los diputados hablaban de valentía, heroísmo, grandeza, los mismos que timoratos o apáticos no quisieron ir a esa región para conmemorar, como debió ser, una fecha grande de la historia de Oaxaca y México. Y de paso llamar la atención de los gobiernos para atender la grave situación de inseguridad pública, violencia y auge de la delincuencia en la región y Juchitán, o al menos a mostrar solidaridad con el pueblo que decían festejar. ¿O simplemente no tuvieron su “pago por evento”?.


Fue una extraña sesión con tintes paranoicos, donde los diputados hablaban de valentía, heroísmo, grandeza, los mismos que timoratos o apáticos no quisieron ir a esa región para conmemorar, como debió ser, una fecha grande de la historia de Oaxaca y México. Y de paso llamar la atención de los gobiernos para atender la grave situación de inseguridad pública, violencia y auge de la delincuencia en la región.