Entre opacidad, abusos y rechazo ciudadano culmina el gobierno de Martha Elsa García Manzanares en Huajuapan de León, municipio que había sido retomado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en esta administración como una oportunidad de regresar al poder local luego de cuatro trienios de gobiernos emanados del Partido Acción Nacional (PAN), que nuevamente retoma las riendas del ayuntamiento para el trienio 2011-2013 con Francisco Círigo Villagómez.
La empresaria fue la segunda mujer huajuapeña en convertirse en presidenta municipal, la primera fue su prima Ramona González García, que fue munícipe por el PAN en el trienio 2002-2004, ambas son parte de una de las familias con mayor poder económico en la ciudad mixteca, dueños del hotel céntrico “García Peral” y de la distribuidora de la cerveza “Corona”, entre otros negocios.
García Manzanares llegó al poder municipal impulsada por el PRI, sin tener experiencia en la política y se le conocía más en el municipio por su quehacer empresarial y social, ya que entre sus negocios más conocidos se encuentra el manejo del hotel, una repostería y su salón de belleza.
El único antecedente conocido en su participación de la vida pública del municipio, fue haber formado parte del patronato de la Cruz Roja en Huajuapan, donde al final fue rechazada porque sólo iba a “tomar el café” a las reuniones (a decir de otras integrantes del propio patronato) y no se registró un activismo que beneficiara a la benemérita institución de auxilio.
Martha, otra imposición de la “burbuja”
Y respecto a su candidatura y triunfo a la presidencia municipal de Huajuapan, se dijo fue una imposición desde la burbuja priísta estatal, porque ni los militantes de este partido a nivel local estaban de acuerdo con su postulación pero que terminaron aceptado por la estructura vertical con que se maneja ese instituto político.
El rechazo ciudadano durante su administración fue evidente hasta su último informe de gobierno que lució desangelado y sin asistencia de la población, salvo algunas personas que se trasladaron de otras agencias y colonias financiadas por su misma administración para que acudieran.
Y es que en distintos sondeos, los ciudadanos expresaban su sentir sobre la administración de Martha García Manzanares, considerada una de las peores autoridades que han tenido, pues no sólo inhibió el desarrollo económico y social de Huajuapan, sino lo perjudicó.
Es tal el rechazo ciudadano, que en la calle principal Valerio Trujano que conduce al centro hay una manta que dice: “Martha García Manzanares, tu compromiso nunca fue cumplirle a Huajuapan. Gracias por destruir nuestras calles y nuestra economía. Lo bueno que ya te vas con tus colaboradores incapaces, corruptos y nefastos”.
No hubo obra grande sino destrucción de calles
Y es que la administración saliente no tuvo una obra grande, y de las dos que buscó impulsar para solucionar el problema de la basura y de las calles, fue en este último punto donde enfrentó una férrea resistencia ciudadana a un proyecto sin consenso y mal hecho.
En el mes de abril de este 2010, mientras la munícipe pidió licencia al cargo para aventurarse e ir en búsqueda de una diputación local por el PRI, se gestaba un auténtico movimiento vecinal como no se había registrado en la historia reciente de Huajuapan en contra de una imposición de obras.
Se trató de la inconformidad de vecinos de las calles del centro de esta ciudad por la imposición de obras públicas para la rehabilitación del sistema de agua potable y alcantarillado, por la falta de consenso, mala planeación, pésima calidad y falta de información técnica, presupuestaria, hasta del desconocimiento de los propietarios y/o representantes legales de las empresas asignadas, una de la capital oaxaqueña y otra de la ciudad de Tuxtepec, que se presumía era propiedad del ex candidato a gobernador por el PRI, Eviel Pérez Magaña.
La inconformidad surgió a raíz de la obra inconclusa de la calle principal Valerio Trujano, pues al no ser siquiera terminada, el ayuntamiento de Huajuapan comenzó a cortar e intentar abrir simultáneamente otras vías centrales.
Los vecinos se manifestaron molestos y cerraron las calles para frenar el trabajo de la maquinaria, porque sin consultarlos y sin previo aviso, se les cortaría por más de dos meses servicios básicos de luz y agua, así como las cocheras quedarían imposibilitadas y los vehículos quedarían varados en su interior.
Surge la sociedad civil
Ante esta situación, de manera espontánea en la historia reciente de esta ciudad, surgieron movimientos vecinales para demandar a la autoridad obras de calidad y con consenso, porque también les estaban cobrando 2 mil 600 pesos por nuevos medidores de agua.
Incluso por esas acciones, más de 50 representantes de las calles céntricas acudieron a una reunión en la sala de cabildos donde el director de obras públicas del ayuntamiento local, Jaime Zurita ofreció información técnica sobre el proyecto en 31 arterias.
Precisó que en el proyecto únicamente se contemplaba el cambio de tuberías de agua potable con un presupuesto de 7 millones 57 mil 43 pesos y del alcantarillado por 8 millones 29 mil 500, con tubos de PVC de ocho pulgadas de diámetro.
Entonces, explicó que sólo se repondría el pavimento donde se rompiera para introducir la tubería, tipo bacheo, no se repavimentarían las calles a pesar de que la mayoría están llena de baches y cuyo asfalto deteriorado data de más de treinta años como el caso de la calle Micaela Galindo.
Además, las obras tendrían una duración de 58 días en caso de los trabajo del agua potable y 28 días de alcantarillado, por lo que en dos meses se carecería de estos servicios en las 31 arterias.
Ante esto, los vecinos se manifestaron inconformes porque, con base en la experiencia de la calle Valerio Trujano que aún se encontraba inconclusa, no confiaron en que la autoridad entregara los 12 kilómetros de calles concluidas en el tiempo señalado.
Ciudadanía frena abusos
Y fue así que la movilización ciudadana logró frenar que se ejecutaran en las demás calles las obras, destacando que estas obras “al vapor” no cubrían con las necesidades de la población, porque se metía un tubo del mismo diámetro que el colocado hace décadas y que ya no soportan las descargas porque funcionan al 50 por ciento de su capacitad porque se tapan, y en algunos casos, entre las contradicciones en la que han incurrido los involucrados en la obra, se pretende que otros tubos de PVC sean de 6 pulgadas, y no se contempló el drenaje pluvial sobre todo en las zonas que se inundan durante la temporada de lluvias.
Los comerciantes también se opusieron a la apertura de calles simultáneamente, tomando en cuenta que es precisamente el comercio la principal actividad económica de la ciudad, y porque en la calle Valerio Trujano varios negocios tuvieron que cerrar sus puertas debido a que los trabajos rebasaron el tiempo de lo previsto y se temía que lo mismo ocurriera cuando se abrieran las demás calles.
Esta problemática de las calles sólo es uno de los tantos tropiezos que tuvo la administración saliente de Martha García Manzanares a quien la ciudadanía le pasó la factura al no votar por ella en sus pretensiones de ser diputada local por el PRI, cuyo eslogan de gobierno no lo puso en práctica: “Cumplirte, es mi compromiso”.
Ante el rechazo ciudadano, en su último informe, se despidió queriéndose justificar al decir que “un trienio no es suficiente para resolver los problemas de Huajuapan”, a lo que regidores de oposición respondieron que la opacidad fue una de las principales características de su gobierno basado en discursos políticos, sin rendición de cuentas y no en acciones de gobierno, para lograr el desarrollo del municipio donde se dispararon los niveles de inseguridad, problemas urbanos y atraso económico.
