Cuauhtémoc Blas
Hay preocupación en los políticos, diputados y próximos funcionarios de Oaxaca por el recorte en el presupuesto de la entidad, acorde al recorte federal. Se anuncian 4 mil millones de pesos menos para la entidad, lo que aunado a la sostenida inflación reducirá más las capacidades financieras del próximo gobierno.
Hace seis años Oaxaca tenía unos 30 mil millones de pesos de participaciones federales. Con la llegada del gobierno de la alternancia de Cué Monteagudo en 2010, la entidad empezó a recibir los llamados presupuestos históricos, más de 60 mil millones de pesos, lo que con otras transferencias federales daban un total de 80 mil millones.
Sin embargo, esos millonarios recursos no se han visto reflejados en cambios en la condición de vida de los oaxaqueños, antes bien han aumentado las estadísticas de pobreza y desempleo; los servicios de Salud más deficientes que nunca; y la entidad tiene hoy la más grande e injustificable deuda pública de su historia.
No hay mejorías sociales, ni obras, y aún estamos debiendo. Hoy cada uno de los 4 millones de oaxaqueño debe alrededor de 10 mil pesos per cápita, considerando una deuda de 40 mil millones, cifra intermedia de la deuda real que se calcula entre 30 mil y 50 mil millones de pesos.
Miles y miles de millones se ha destinado a Oaxaca en décadas y no se ha logrado revertir uno sólo de sus rezagos, seguimos abajo en las mediciones: en salud, educación, empleo, productividad y ahora hasta en seguridad. En emigración e índices de corrupción crecemos.












