Cuauhtémoc Blas
El Centro de Convenciones no debe construirse en las faldas del Cerro de El Fortín por muchas razones, acá sólo mencionaremos dos: 1) porque agrede el área de un delicado ecosistema; y 2) Porque involucra un confirmado caso de conflicto de intereses precisamente del secretario de Turismo que es quien encabeza este proyecto de construcción con dinero público, José Zorrilla de San Martín Diego.
Este personaje de perfil más apegado a la farándula está claro que durante lo que va de este sexenio se ha dedicado más a lo turístico (incluidos sus viajes al extranjero) que al desarrollo económico de la entidad. Su mínimo desempeño en el cargo ilustra el brete en que está metido con su negocio gubernamental en la
Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico (STyDE). Imbuido del espíritu telenovelero de moda entre los políticos actuales, que inició el presidente Peña, continuó el gobernador de Chiapas y trajo a Oaxaca el director de Cobao, Germán Espinosa, Zorrilla también se ha incluido en esa élite de políticos en romances con actrices.
En la gran estrategia de poder del primero, esa táctica dirigida a la sensiblería popular tuvo eficientes resultados electorales, pero a nuestros paisanos políticos de Oaxaca—aunque con ínfulas principescas— no les sirve más que para exhibirse.
Viene al caso hablar de lo anterior porque este gobierno del cambio que nada cambió, de sus dos líneas de formación gubernamental, de cuates y de cuotas, no sabíamos cuál de las dos era la peor. Ahora que se acerca a su final estamos viendo que lo es la entrega de parcelas de poder por el concepto de cuates.













