Lenin López-Nelio, remiso metrosexual, lucra con la herencia política del viejo Daniel, fundador de la Cocei; Emilio De Gyves se hace liposucción y pone en aprietos al solitario de palacio Saúl Vicente; Samy Gurrión hermano nazareno, empresario y diputado quiere comprar la candidatura a gobernador; maistro Rosado, gran vendedor de su voto en la cámara de diputados; Saúl Vicente, el solitario de palacio, a veces su secretario municipal le deja tomar alguna decisión.
Muchos políticos oaxaqueños se conducen como modernos Herodes, pero no precisamente por su cultura ni por su dedicación a mejorar templos y construir ciudades, mucho menos por estar dispuestos a sufragar de su dinero para darle de comer al pueblo en etapas de crisis y hambre, no; más bien, se asemejan a éste por su codicia, su ambición sin límites, por los hijos que tienen en varios hogares y por las múltiples mujeres que suelen presumir.












