Cuauhtémoc Blas
Culmina otro año sin que los asesinatos y agresiones a periodistas en Oaxaca sean aclarados. Si al principio de su administración Rubén Vasconcelos, Fiscal general, engolaba la voz y solemne recitaba que habría de ofrecer justicia a los comunicadores, hoy las cosas están peor. Ni uno solo de los casos de los asesinatos tiene resultados.
No podemos decir que Rubén ha fracasado, más bien quizá ha sido exitoso en su encomienda, cumplir con lo que le han mandado a hacer: estar ahí, poner la cara de enérgico y engolar la voz, en una actitud que, si al principio algunos le creían, hoy son gestos agraviantes de quien es nada o muy poco útil. (El caso de la joven rociada de ácido en Huajuapan, lo exhibe de cuerpo entero, del autor intelectual que todo mundo conoce, la Fiscalía nada sabe).












