Cuauhtémoc Blas
En el gobierno de Heladio Ramírez se creó la Universidad de la Mixteca, con el pretexto de tener una institución de calidad. Décadas después, esa escuela no ha incidido para algún desarrollo de Oaxaca y menos para la región donde se asentó. En una absurda dinámica, se dedicó a formar profesionales en informática y electrónica, quienes ni de lejos hallarían empleo en esa zona empobrecida, por lo que las primeras generaciones hallaron trabajo en el centro y norte del país.
Absurdo, pues Oaxaca, entidad pobre, se convirtió en proveedora de mano de obra calificada de economías foráneas. Desde entonces cientos de millones fluyeron para el proyecto de un extraño hombre solitario, extranjero exigente que se convirtió en rector supremo de lo que es hoy el Sistema de Universidades del Estado de Oaxaca (SUNEO), con nueve campus. En cada uno de ellos Seara tiene su suite de lujo, cocineras y menaje para pasarla bien, luego de apearse de su helicóptero.
No es poca cosa que este personaje haya durado casi tres décadas en ese cargo, haciendo lo que se le ocurre, como poner a un vicerrector en cada campus para él coordinar (léase controlar). Y decimos que hace lo que se le ocurre pues no hay planeación educativa, por lo que ha instaurado un régimen de terror, lo mismo corre a alumnos rebeldes como a profesores que no se le rinden.
Que tan hábil es el español que sostiene un presupuesto de privilegio, sin un programa de seguimiento de egresados que nos dijera si además de estar en otros estados de la república, egresados de ese sistema trabajan en su área en Oaxaca.












