Cuauhtémoc Blas
Quizá factores de fuera de Oaxaca incidieron para por fin separar de la titularidad de la Secretaría de Salud a Germán Tenorio Vasconcelos, quien con cada pifia terrible que cometía más firme quedaba en el cargo. Este sujeto se hallaba en el cenit de su soberbia y prepotencia, con un talante endiosado, desmesurado, rodeado de una corte de lisonjeros cuya función era halagarlo. Hubo un momento en que lo hicieron creer que su divino destino era ser gobernador de Oaxaca.
Algunos más vivos que él jugaron con sus expectativas. Samuel Gurrión, se supo, le ofreció trabajar para hacerlo candidato a gobernador con lo que le habría sacado importantes apoyos médicos y odontológicos para el vivales juchiteco, quien engatusa al más pintado. Por todas las regiones hace lo mismo con incautos.
Si una vez decidido por el Congreso local si la próxima elección será por dos o cinco años —con el argumento falaz de ahorrara al homologar las elecciones locales con las federales— algún candidato quiere hacer una verdadera campaña opositora, en este ex funcionario corrupto tendría una buena base para su campaña proselitista.












