Joel Castillo logró sostener un largo periodo de dominio del Comité Ejecutivo sindical con el apoyo de los gobernadores en turno desde el año 2004, cuando ayudó a José Murat a destituir del Comité Ejecutivo sindical a Oliverio Neri y lo encarcelaron. En su lugar pusieron a Adán Alejandrino y después lo sucedió en el poder sindical el mismo Joel Castillo.
Fueron diez años los que Castillo impuso su mando en el sindicato, al cumplir sus tres años dejó a su pupilo Víctor Bustamante y más tarde Joel logró imponer a Juan Rafael Rosas. Entonces ya aliado a personajes del “gobierno del cambio” de Gabino Cué, como es el ministro sin cartera de Cué, Jorge Castillo. Hasta 2011, aún con su planilla roja y su filiación priista, Joel fue útil al nuevo gobierno aliancista. En 2014 las cosas cambiaron, el gobierno lo hizo a un lado y sin este poderoso aliado Joel fue derrotado con el candidato de su planilla roja.
El ex gobierno “del cambio” con su secretario de administración ya no tenía necesidad de Joel, ya tenía consigo al entonces Secretario general, Juan Rafael Rosas quien se deslindó de Joel, aprovechando de paso para sacudirse los compromisos de dinero y quedándose con los ingresos sindicales completos, lo que había convenido con Joel compartirlos al 50 por ciento.
La disputa al finales del 2014 entre Joel y su ex marioneta Juan Rosas en la elección de nueva dirigencia sindical fue intensa. El primero con su colmillo político sindical se comía a su ex pupilo en el tablero, cual partida de ajedrez o damas chinas. Cuando se trató de elegir a la Comisión Electoral, Joel se impuso y controló dicha Comisión. Asimismo, tenía el control del mayor número de delegados.












