La escandalosa pifia de establecer títulos profesionales para los altos funcionarios de Oaxaca se convirtió en un ariete que ha golpeado a las piezas más importantes del mismo gobierno del estado que concibió dicha ley. Dos secretarios del gobierno renunciaron por esto a menos de 15 días de iniciado el gobierno. En estricta congruencia y legalidad, el gobierno deberá pagar el precio del error con la renuncia de quienes están fuera de esta ley: Salomón Jara Cruz, Antonia Irma Piñeyro Arias y Ángel Benjamín Robles Montoya.












