- Más agresiones a periodistas, Huatulco y Tuxtepec
Cuauhtémoc Blas
Nadie hará por nosotros, lo que no hagamos por nosotros mismos, dijo Benito Juárez. De ahí que poner en manos de políticos la defensa de la libertad de expresión, parece aventurado. Históricamente esta defensa ha sido misión de quienes necesitamos ese derecho fundamental, no de sus adversarios.
Las organizaciones de periodistas no tienen larga vida, no la han tenido, la profunda heterogeneidad y los intereses que las penetran son muy fuertes, incluso la índole propia del comunicador, líder de opinión, en términos coloquiales arranca expresiones como de que aquí todos somos generales, pero hay algunos que quieren ser generales de mil estrellas y son quienes generalmente socavan los intentos de unidad del gremio.
Unidad no implica homogeneidad, las diferencias hacen posible la diversidad, y precisamente ésta es la que enriquece la dinámica social. Aceptemos nuestras diferencias, aprendamos no solo a vivir con ellas sino a respetarlas y aprovecharlas. La tolerancia es uno de los grandes valores de la democracia. Exigir unidad a toda costa en los periodistas y en dónde sea es hasta peligroso, tiene aroma de totalitarismo. Unidad sí, en los asuntos esenciales y urgentes, pero con mucho respeto de la diversidad.
Más trabajo que “grilla”
Realizar dos tres y hasta cinco reuniones largas con periodistas y “defensores”, puede ser bueno sólo cuando hay resultados a la vista. Nosotros pensamos que hay que aprovechar ese tiempo trabajando, junto a quienes quieren hacer buen trabajo. Una reunión de trabajo de la Asociación de Periodistas de Oaxaca, arrojó, precisamente, algunos resultados http://tinyurl.com/ycj68pvq. A saber.










