Un “valiente” en Tehuantepec
Cuauhtémoc Blas
Los más probable es que si la delincuencia organizada —como dice el intachable y valiente Donovan Rito, presidente de Tehuantepec— hubiera propiciado la reciente violencia en la Colonia Benito Juárez, de la tierra de la Sandunga, no abría abierto la boca para denunciarla. Quién no sabe que los ediles de muchas partes viven sometido a la verdadera delincuencia organizada. Ni pío habría dicho, como no lo dice y menos se enfrenta y aclara las ejecuciones en ese municipio.
Es sintomático de la índole xenófoba de algunos pueblos istmeños la reacción desconsidera y violenta de ese ayuntamiento contra dicha colonia, asentamiento de gente que llegó de fuera, sobre todo de las sierras de Oaxaca —a las que por su pelo muy lacio llaman erróneamente vallistos— y de otros pueblos étnicos, chontales, mixes.
Sin duda, de haber sucedido esto en el Barrio Bixana, Santa María, San Sebastián o Reoloteca no habría Rito desplegado tanta violencia física y verbal. Primero envió a su modesto cuerpo de seguridad local y raudo pidió apoyo de la policía estatal, de los efectivos de la Secretaría de Marina. Toda la fuerza contra colonos, desarmados y desorganizados.
Después, el muy cuestionado presidente Donovan —a quien le exigen obras y servicios y aclare el uso de los millonarios recursos municipales— soltó una andanada de improperios contra esos istmeños con más de 50 años asentados ahí, en tierras de su también estado de Oaxaca. Hizo increíble alarde de valentía ante los medios:









