Periodismo, políticos y empresarios en la aldea local*

Cuauhtémoc Blas
Hacer periodismo en el interior del país conlleva más riesgos que hacerlo desde la capital de la república, pero hacerlo en los municipios lejanos es mucho más riesgoso. En estas aldeas locales es donde el periodismo es exactamente el faro de luz como los de estos Puertos del Pacífico en las noches. Sin ese faro la oscuridad se cerniría total sobre nuestras sociedades.
Y podríamos decir que el notorio y grave atraso democrático de estos municipios broncos corresponde a la escasa penetración de los medio de comunicación, a una prensa escrita con pocos lectores y a una radio comercial inocua, de contenidos pobres.
A la pésima calidad educativa que ofrecen las clases del magisterio oaxaqueño, cuando casualmente dan clases, lo que es innegable y de todos conocido, a eso que se denomina educación formal, se aúna la educación informal de un periodismo embrionario y vacilante, acosado no sólo por la falta de una sociedad demandante de una información de calidad que apuntalara su educación política e impulsara el desarrollo democrático, sino ese periodismo también rudamente amenazado por no menos atrasados políticos caciquiles y funcionarios abusivos que pugnan por sentar sus reales en estas zonas algo lejanas, donde llegan a construir hasta descarados cotos de poder y corrupción burocráticos.









