La apuesta del tricolor es que la oposición nomine a candidatos débiles, a modo, para que los suyos puedan ganar sin problemas los comicios. Esto es, más que a un triunfo suyo, apuestan por una derrota de sus adversarios. Para ello cuentan con la complicidad de seudo opositores que hace rato ya medran bajo las siglas del PRD, PT y PAN, principalmente; aunque tampoco Convergencia se ha escapado de esa dinámica.
Los casos que más claramente ilustran esta situación son Huatulco, en donde al ser impuesto como candidato Fernando Franco Luna, generó el descontento de las bases del PRI. Una marcha de más de dos mil priistas en protesta por ese hecho; y luego su participación en un mitin de Gabino Cué, ponen en bandeja de plata el triunfo opositor ahÃ.
Ante esa situación, el perredista Raymundo Carmona Laredo, diligentemente se apresta a brindar uno más de sus servicios al priismo. Siendo coordinador del PRD en la Costa, y dado que a ese partido le corresponde la nominación a presidente municipal por la alianza opositora, se apresta a imponer a un desconocido y débil candidato. La disidencia priista podrÃa optar entonces por acercarse otro partido: el PANAL (de la que se dice el propio Carmona apoya en esa región). Ello podrÃa polarizar el voto, pero entre dos opciones que excluirÃan a la alianza opositora. Y, habrÃa que repetirlo, no hay en Oaxaca una cultura del voto diferenciado.
Esas posibilidades tienen historia en Oaxaca. El crecimiento de partidos polÃticos, merced a las rupturas entre los que tienen el predominio en el municipio. No otra fue la historia en Tehuantepec, en 2007, en que la imposición de Raúl Ãvila en el PRI, y el acuerdo para que se le pusieran candidatos a modo en el PRD y el PAN, permitió que la disidencia perredista se fuese a Convergencia, que ganó los comicios.
O en Tlacolula. Una fractura del PRI en 2007 y la falta de una propuesta clara del PRD, los dos partidos que tienen bases y trabajo en ese municipio, motivó que el PAN, que no alcanzaba más de algunas decenas de militantes, ganara los comicios municipales.
Juxtlahuaca es un ejemplo más pertinente para la situación actual. hace tres años el divisionismo en el PRI y el PRD, motivan que el PUP, con cierta presencia en la zona, pero que estaba lejos de ser una fuerza polÃtica dominante, desplazara a los otros partidos y se alzara con el triunfo. Tónica que podrÃa buscar repetir ahà y en otros sitios. Papel, que busca el PRI que jueguen. Oportunidad que les da la alianza opositora merced a los esquiroles que tiene dentro.
Como se muestra también de manera clara en Juchitán. Ahà el PRI tenÃa el dilema de a quién apoyar. Y no se trataba de definir quién de los candidatos serÃa más fácil de cooptar, pues los principales —Héctor Sánchez y Lenin López Nelio—hace rato que abrevan mansamente de aguas tricolores. Mas bien la apuesta era arrimarle votos al más servil. Ganó Lenin. Y también Héctor, aunque éste de manera distinta, pues de no ser candidato de la Coalición opositora será candidato por el PANAL con lo que dividirÃa la votación opositora. Y COCEI dividida, triunfo seguro del PRI, como dicen en Juchitán. En detalle Héctor encarrerado, como cuando se separó de Murat para buscar realmente la gubernatura, ahora también buscarÃa ganar la presidencia municipal, por el contrario, Lenin subordinado a plenitud, opinan los coceistas, va a perder y entregar la plaza.
En los 152 municipios se repite el esquema. Vamos, hasta en Laollaga en donde la figura caciquil de Humberto Alcalá Betanzos, se apresta a servir nuevamente al PRI a cambio de que no le toquen su feudo. En Tuxtepec, en donde la imposición de Jesús Hernández como candidato a la presidencia municipal generó una fuerte división en el PRI, Amador Jara busca que sea un connotado priista, José Manuel Barrera Mojica, el candidato de la Alianza.
En Tlacolula, la candidatura de la Alianza, que le corresponde nominar al PAN, se disputa entre tres prominentes miembros del PRI: el hermano del actual diputado local AgustÃn Aguilar; una prima de aquél; y el hasta hace poco subsecretario de asuntos indÃgenas del gobierno ulisista; completa el cuadro un sempiterno candidato emergido de las filas del FALP, siempre presto a registrarse, cuando de perder una elección se trata.
AsÃ, perredistas y panistas abonan a la derrota de la alianza que conformaron las dirigencias nacionales de sus partidos; que ellos, en Oaxaca, hace rato que sirven al PRI y al gobernador del estado. Y quieren seguir en el negocio.
Ante esa situación, el perredista Raymundo Carmona Laredo, diligentemente se apresta a brindar uno más de sus servicios al priismo. Siendo coordinador del PRD en la Costa, y dado que a ese partido le corresponde la nominación a presidente municipal por la alianza opositora, se apresta a imponer a un desconocido y débil candidato. La disidencia priista podrÃa optar entonces por acercarse otro partido: el PANAL (de la que se dice el propio Carmona apoya en esa región). Ello podrÃa polarizar el voto, pero entre dos opciones que excluirÃan a la alianza opositora. Y, habrÃa que repetirlo, no hay en Oaxaca una cultura del voto diferenciado.
Esas posibilidades tienen historia en Oaxaca. El crecimiento de partidos polÃticos, merced a las rupturas entre los que tienen el predominio en el municipio. No otra fue la historia en Tehuantepec, en 2007, en que la imposición de Raúl Ãvila en el PRI, y el acuerdo para que se le pusieran candidatos a modo en el PRD y el PAN, permitió que la disidencia perredista se fuese a Convergencia, que ganó los comicios.
O en Tlacolula. Una fractura del PRI en 2007 y la falta de una propuesta clara del PRD, los dos partidos que tienen bases y trabajo en ese municipio, motivó que el PAN, que no alcanzaba más de algunas decenas de militantes, ganara los comicios municipales.
Juxtlahuaca es un ejemplo más pertinente para la situación actual. hace tres años el divisionismo en el PRI y el PRD, motivan que el PUP, con cierta presencia en la zona, pero que estaba lejos de ser una fuerza polÃtica dominante, desplazara a los otros partidos y se alzara con el triunfo. Tónica que podrÃa buscar repetir ahà y en otros sitios. Papel, que busca el PRI que jueguen. Oportunidad que les da la alianza opositora merced a los esquiroles que tiene dentro.
Como se muestra también de manera clara en Juchitán. Ahà el PRI tenÃa el dilema de a quién apoyar. Y no se trataba de definir quién de los candidatos serÃa más fácil de cooptar, pues los principales —Héctor Sánchez y Lenin López Nelio—hace rato que abrevan mansamente de aguas tricolores. Mas bien la apuesta era arrimarle votos al más servil. Ganó Lenin. Y también Héctor, aunque éste de manera distinta, pues de no ser candidato de la Coalición opositora será candidato por el PANAL con lo que dividirÃa la votación opositora. Y COCEI dividida, triunfo seguro del PRI, como dicen en Juchitán. En detalle Héctor encarrerado, como cuando se separó de Murat para buscar realmente la gubernatura, ahora también buscarÃa ganar la presidencia municipal, por el contrario, Lenin subordinado a plenitud, opinan los coceistas, va a perder y entregar la plaza.
En los 152 municipios se repite el esquema. Vamos, hasta en Laollaga en donde la figura caciquil de Humberto Alcalá Betanzos, se apresta a servir nuevamente al PRI a cambio de que no le toquen su feudo. En Tuxtepec, en donde la imposición de Jesús Hernández como candidato a la presidencia municipal generó una fuerte división en el PRI, Amador Jara busca que sea un connotado priista, José Manuel Barrera Mojica, el candidato de la Alianza.
En Tlacolula, la candidatura de la Alianza, que le corresponde nominar al PAN, se disputa entre tres prominentes miembros del PRI: el hermano del actual diputado local AgustÃn Aguilar; una prima de aquél; y el hasta hace poco subsecretario de asuntos indÃgenas del gobierno ulisista; completa el cuadro un sempiterno candidato emergido de las filas del FALP, siempre presto a registrarse, cuando de perder una elección se trata.
AsÃ, perredistas y panistas abonan a la derrota de la alianza que conformaron las dirigencias nacionales de sus partidos; que ellos, en Oaxaca, hace rato que sirven al PRI y al gobernador del estado. Y quieren seguir en el negocio.









