En medio de la dicha de mi vida
det茅ngome a decir que el mundo es bueno
por la divina sangre de la herida.
Loemos al se帽or que hizo en un trueno
el diamante de amor de la alegr铆a
para todo el que es fuerte y es sereno.
El coraz贸n al coraz贸n se f铆a
si el alma cual las 谩guilas natales
estrangula serpientes en la v铆a.
Gloriosa palma la que de los males
del hurac谩n se libre porque eleve
la fruta con sus aguas tropicales.
El coraz贸n al coraz贸n se f铆a
lo mismo en esas palmas que en el breve
coraz贸n de la perla m谩s sombr铆a.
Porque la flor mas alta dance y r铆a,
el viento entre los 谩rboles se mueve.
Mi coraz贸n, se帽or, c贸mo el poema,
sube la escalinata de la vida
y te da su pasi贸n c贸mo una gema.
Por la divina sangre de la herida,
es fuerte y es sencillo y cancionero.
Filas de oro pusiste a su ola henchida.
El amor, que en el caos fue primero,
lo lanz贸 sobre la orbita m谩s pura
y as铆 cumple su ciclo, dulce y fiero.
脫rbita la mejor porque es ternura.
esquilmada a la oveja del pastor
que en diciembre hace eterna su ventura.
Izar茅 las banderas del amor
lo mismo en esta magna venturanza
que en el palacio en ruinas del dolor.
Danzar茅 alegremente, y en la danza
anillar茅 las espirales nobles
conque subo hasta ti, viva alabanza.
Sembrar mi vida de cordiales robles
鈥攈贸spitas curvas para el peregrino鈥,
y en junio darte mis cosechas, dobles.
Ser bueno como el agua del camino
que la herida refleja y que la alivia
ser dichoso, se帽or, no es ser divino,
pero ser bueno, s铆.
Por eso entibia
la nieve, y que sea lago. La infinita
palabra del amor, arda y convivia
en mi ser y se d茅 la estalactita
de la obediencia a ti.
Toma mi frente,
y c铆帽ela se帽or con la infinita
corona del amor.









