De los pueblos de la Sierra Sur la impronta más conocida es la de la violencia entre algunos. Sin embargo, en los dos años recientes han dado muestra de una insólita organización y voluntad de trabajo y desarrollo. Formaron una asociación de ayuntamientos y presidentes municipales que se echaron a cuestas la trascedente tarea de pavimentar 140 kilómetros de una carretera para unir a los pueblos de la microrregión que han llamado Lachixío-Textitlán.
Los pueblos con sus presidentes son: Santiago Textitlán, Eleuterio Gómez Cruz; Santa Ma. Lachixío, Bonifacio Nicanor Reyes García; San Mateo Yucutindo, Juan Agustin Barrios Ojeda; San Francisco Cahuacua, Faustino López Vásquez; Santa María Zaniza, Mario Olazo Mata. Mismos que están nucleados en la Coordinadora de Organizaciones Sociales de la Sierra Sur (COSSSUR), organización amplia e interdisciplinaria con profesionales en administración municipal y desarrollo regional.


Incluso, los ediles informaron que han presentado al nuevo gobernador, Gabino Cué y el jefe de la Oficina de la Gubernatura, Benjamín Robles, el Plan Regional de Desarrollo de la Sierra Sur que diseñó COSSSUR. Sin embargo, no ha habido respuesta, no hubo interés. Empero, los trabajos seguirán, anunciaron. No sin dolerse de que han sido olvidados demasiado pronto por el nuevo gobierno con quien ellos se la jugaron.
Mientras tanto ese 20 de diciembre, fecha de la inauguración de la segunda etapa de la carretera Lachixío-Textitlán, fue día de fiesta, primero se dieron cita autoridades y ciudadanos de los cinco municipios, así como funcionarios de CAO, de CDI, de la empresa de supervisión externa, de la constructora, invitados, fotógrafos y reporteros, primeramente en el paraje Guevara y después en el Cinco Sabinos donde se realizó un fraternal convivio.
Después de entregar diplomas a los destacados impulsores del exitoso proyecto colectivo, así como a la delegación de la CDI en el estado de Oaxaca por el gran aporte a este proyecto y de firmar el acta de entrega-recepción de la obra, inició el festejo con comida, música y satisfacción del deber cumplido. (C. Blas)












