El PTEO intenta ser la culminación de los pasos con que desde hace 33 años la Sección 22 avanza para adueñarse de los cargos ejecutivos del IEEPO, pues con éste plantea el manejo del grueso de los recursos para la administración de planes y programas de estudio y el servicio educativo. Además de otros objetivos como librarse de las políticas públicas nacionales como la ACE y evaluaciones como Prueba Enlace. Les permitiría proseguir premiando la militancia sindical sobre la calidad académica al otorgar con “autoevaluciones” y por simple antigüedad aumentos de sueldos y estímulos a los profesores. La balcanización que proponen en el ámbito educativo para Oaxaca, al hacer ley su PTEO, dejaría en sus manos los más de 13 mil millones de pesos del IEEPO. Y de paso unos millones extras, sólo para el arranque de su PTEO piden la friolera de 15 mil millones de pesos.
La autonomía no sólo sindical sino también laboral que casi ha logrado la Sección 22, adscrita a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), de la Secretaría de Educación Pública y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) con respecto a las decisiones nacionales en ambos aspectos está llegando a su clímax, acentuado por regodearse hoy en el gobierno estatal más débil de los últimos tiempos en Oaxaca.
Los 33 años de avanzar en la toma de las grandes decisiones en el sector educativo los ha llevado paulatinamente, en su dinámica de presión, a adueñarse de todo lo institucional de la educación en Oaxaca. Desde los años 80 del siglo pasado el ex gobernador Heladio Ramírez López fortaleció sobremanera al llamado Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (MDTEO) al entregarles altos cargos en la estructura oficial del naciente Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO). Esto a raíz de la política de descentralización nacional en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari.
Seudo descentralización que conservó en poder de la federación los planes y programas de estudio y las grandes decisiones de políticas públicas y burocráticas, y dejó a los estados la relación con las secciones sindicales que iniciaron en estados como Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán a presionar con demandas locales a los gobiernos de los estados que ante esa presión cedieron a compromisos locales que suponen recursos que no tienen para el sector porque no entran dentro de los que otorga la federación. Por ello, la escalada del endeudamiento estatal es alto.
Una investigación que realizamos hace tres años a este respecto arroja que “El IEEPO se encuentra prácticamente en manos de esa sección sindical: 12 direcciones, 11 jefaturas de departamento, de áreas, supervisores, direcciones de escuelas, 11 Normales. Más de 60 cargos de primer nivel y poco más de 4 mil del personal sindicalizado con funciones directivas en educación básica y normal. Todos obedecen a su Sindicato, no a la institución educativa gubernamental, menos a las necesidades del ´pueblo´ al que dicen defender.
“El director general del IEEPO, las coordinaciones de Planeación, de Relacionales Laborales, la Educación Básica y Normal, es decir, la estructura de mayor jerarquía, se encuentra sometida por mandos terceros y medios nombrados a entera voluntad de la cúpula sindical, o negociadas entre las facciones sindicales y los grupos de poder del propio Instituto. Sin servicio civil de carrera, gran número de mandos altos y medios han logrado permanecer en cargos directivos de la institución desde hace 20 años, conformando un grupo sólido que maneja plazas, horas, estímulos, es decir, sumas millonarias que también contribuyen al manejo deficitario y a la tentación de malos manejos. (Revista En Marcha, noviembre de 2010, http://revistaenmarcha.com.mx/analisis/597-movimiento-magisterial-30-anos-despues.html)
Poder avasallante
Así, la dinámica de la Sección 22 fue ir apoderándose cada vez más del IEEPO con otras direcciones y puestos, de tal manera que hoy nada se mueve sin la anuencia de la Sección, incluso su presión es suficiente para remover al director general que aún nombra el gobernador, cuidando siempre que no sea alguien rechazado por la jerarquía sindical.
Muestra del actual poder más amplio de la 22 en este gobierno fue la defenestración reciente de Bernardo Vásquez Colmenares como director del IEEPO, hombre fuerte del gobernador enviado por éste a ese instituto de gran importancia sobre todo por la magnitud de los recursos que ahí se manejan. Más de 13 mil millones de pesos, que antes de llegar al Instituto pasa y se tarda en las arcas de la Secretaría de Finanzas del Estado.
Hicieron lo que quisieron con este endeble primer director del IEEPO del “cambio”, le arrancaron lo que quisieron y luego lo echaron. Bernardo Vásquez fue un fugaz desinformado funcionario que dijo al tomar posesión una gran cantidad de disparates, entre éstos que IEEPO no había dado la “Toma de nota” a la Sección 59 cuando dicha toma de nota sólo la entrega la Secretaría del Trabajo federal; dijo que desaparecería el “ieepito” (módulos o escuelas en manos de la Sección 59) entre otros regalos para quedar bien con la Sección 22, poco tiempo logró que lo soportaran.
El poder de la Sección 22 se hizo más ostensible que nunca y la debilidad del gobernador más patente al no poder sostener a su amigo personal Bernardo y entregar, sin gran resistencia, su cabeza al sindicato.
Gobierno medroso
Algo no debe omitirse, no estamos ante un pago de facturas de un apoyo formidable que hubiera sido decisivo en el triunfo electoral del actual gobernante, no es así; estamos ante un gobierno que teme demasiado al más grande y violento grupo de poder político estatal que es el magisterio y se asusta de cualquier acto de agitación de éste, más aún de un posible levantamiento como el de 2006 cuando quienes hoy gozan el poder estatal fortalecieron desde la oposición en que entonces se encontraban la rebeldía del magisterio y su creación, la APPO.
Como cualquier otro grupo o pandilla de poder, el magisterio hizo alianza con Cué y sus grupos contra Ulises Ruiz en el 2006 para combatir al enemigo común, al grito de “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”, alianza coyuntural contra quien entonces los golpeaba desde el poder. Una vez pasada esta coyuntura cada quien retomó su dinámica, sobre todo el magisterio de la Sección 22 que asumió su rol de siempre, contestatario, de presión y chantaje. Sin embargo, ya con el poder del gobierno estatal conquistado Cué y su grupo no se atreven a afrontar los excesos del magisterio y hasta asumen como suyas las acciones y propuestas de éste por más insostenibles que sean, como el caso que nos ocupa, el PTEO.
Es claro que el magisterio tiene su propia dinámica, que nunca fueron incondicionales de Gabino Cué, incluso en las primeras planas de los diarios en los últimos días de campaña electoral de 2010 la dirigencia de la Sección 22 declaró con toda claridad que la sección 22 era apartidista y no apoyaba a ningún candidato, que dejaba al criterio de sus agremiados la decisión del voto. No podía ser de otra manera en ese momento aún de indefinición, pues la razón de ser de esa grupo de poder es ser contestatario de cualquier gobierno; ser oposición para presionar y obtener, y lo serán sea quien sea el que llegue al poder. Hasta que llegue alguien con arrojo que los pare.
Erario abierto a sindicato
El grueso de los gastos de los líderes ha salido de las arcas de esa institución, manejan programas y presupuesto, plazas y cargos. Poco se mueve sin ellos, el dinero federal que se maneja en el IEEPO se guarda en el banco que la dirigencia designa y por lo cual reciben regalías (Santander Serfin); los maestros compran en tiendas que tienen convenios acordados por el sindicato, que les descuenta el IEEPO de las nóminas. Claro, queda una parte que una anquilosada burocracia maneja para su beneficio desde hace años, incluso en resquicios que la clase sindical aún no domina.
Por eso parece natural que hoy la cada vez más poderosa clase política magisterial plantee adueñarse de todo lo que se maneja en el IEEPO, dejando apenas la administración de nóminas y algo de la infraestructura para manejo de la burocracia estatal, con la pretensión de institucionalizar su Plan para la Transformación de la Educación en Oaxaca (PTEO). Por eso hoy presionan, cerca e impiden el trabajo del Congreso local para obligarlo a elevar a ley ese PTEO.
Al instituir ese Plan quedaría en manos del sindicato la administración de planes, programas, currícula, cursos, actualizaciones y todos los insumos del servicio educativo en sí. Algo insólito, serían por completo al mismo tiempo administradores y ejecutores, patrones y empleados, evaluadores y evaluados, pagadores y cobradores… Y ¿entonces se tendría que formar un nuevo sindicato que defendiera a los trabajadores?
Que todo lo anterior, que es nada menos que la base de la ilustración de un pueblo, quede en manos de un gremio cuya función no es la administración sino la prestación directa del servicio, es un claro contrasentido, pero lo es más cuando ese gremio sólo ha dado muestras de estar en contra del desarrollo educativo de la entidad, que se ha convertido probadamente no en solución sino en un lastre más del problema educativo oaxaqueño. Así, cómo esperar que de un día para otro este mismo personal tenga la voluntad genuina de reconstruir lo que durante tantos años socavó.
¡15 mil millones para iniciar el PTEO!
Sólo para el arranque del PTEO la camarilla seccional pide la friolera de 15 mil millones de pesos, pues razonan con prontitud, ninguna transformación puede darse si no hay las condiciones adecuadas de infraestructura y servicios, por lo que hay construir y adquirir todo lo que sea necesario para que los peores profesores del país realicen así como están de descalificados el milagro de transformar la educación de los oaxaqueños.
Naturalmente ese presupuesto sería manejado por la camarilla política que dirige la Sección sindical, ¿pues de otra manera para qué tanta movilización y presión por instituirlo? Aunque en su propuesta mencionan como responsables al IEEPO y la Sección 22, es claro que desde el arranque de este Plan ha sido esta última la que se ha ocupado de ella, es suyo ese Plan abrazado rápidamente por el gobierno del estado.
Sin embargo, en la presentación conjunta del PTEO el 2 de febrero de 2012 gobierno del estado y Sección 22, el primero hizo suyo ese Plan pero sin comprometerse a aportar los 15 mil millones para su arranque (¿de dónde?¿Más deuda?), casi el 25 por ciento de los recursos federales asignados a Oaxaca este año, pero ofreció el gobernante amable y solidariamente gestionarlos ante la federación. Aquí habrá de detenerse un rato este ambicioso y tortuoso Plan…
Sin embargo, si bien el gobierno no los provee de esa enorme cantidad de dinero (aunque sí de otros menores pero nada desdeñables, como veremos), sigue cortejándolos de manera eficiente; en el segundo informe de gobierno de Gabino Cué declaró sonoramente: “En un acto de gran trascendencia para el futuro de la educación en Oaxaca y como resultado del esfuerzo compartido entre el Gobierno del Estado y la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), se presentó el Plan Conjunto para la Transformación de la Educación de Oaxaca, cuyo objetivo es elevar la calidad de la enseñanza que se imparte en la entidad.”
La incongruencia magisterial
¿Se puede creer que un magisterio que ha destruido la educación de generaciones de oaxaqueños, que se encuentra en niveles de decadencia y notoria impreparación pueda plantear así un “Plan de Transformación educativa”? y sin el auxilio de profesionales y especialistas de renombre, en tanto no se trata de un asunto de poca monta, la transformación educativa es algo de proporciones mayúsculas intelectual y académicamente.
Estamos ante un sector social que se ha distinguido de manera evidente y hasta escandalosa por no importarle el cumplimiento de los planes de estudio, ni siquiera del calendario escolar de 200 días que acá se reduce cada año en no menos del 30 por ciento y más en las zonas rurales, que suspende clases con la mayor facilidad e insensibilidad, que detiene la vida económica de la población, que pugna sólo por demandas economicistas lo que está claro en sus pliegos petitorios que no incluyen capacitación ni actualización educativa y pedagógica; que alrededor del 30 por ciento de los 70 mil maestros han comprado o heredado plaza con el agravante de su nula formación e igual vocación; que todo estímulo lo quiere por antigüedad y escalafón y no por méritos y concurso; que rechazan violentos cualquier método de evaluación que no sea la autoevaluación; que obsequia plazas de manera automática a los egresados normalistas sin concurso ni tomar en cuenta capacidades; normalistas que cada años realizan decenas de paros con el consecuente incumplimiento de su calendario escolar; en suma con una camarilla política magisterial que ha ubicado a Oaxaca en los últimos lugares de los indicadores educativos del país produciendo generaciones de oaxaqueños sin los elementos mínimos de habilidades y destrezas que arroja personas sin competitividad.
Este punto es clave para entender la beligerancia de la Sección 22. Desde que la Carrera Magisterial estaba vigente muy pocos de sus agremiados lograron beneficiarse con los altos incentivos de ese programa, la impreparación general los dejaba fuera de esos beneficios. Por eso rechazan todo tipo de evaluación pues al no superar las pruebas no pueden obtener mejores ingresos, rechazan la prueba Enlace y el Acuerdo por la Calidad Educativa (ACE) que los cuestiona y exhibe en sus escasas capacidades. Por eso todo lo quieren por autoevaluación y antigüedad.
De hecho su PTEO es la respuesta a la ACE, ante la falta de competitividad nacional se acogen al recurso del diferencialismo, Oaxaca se cuece aparte, dicen, aquí el multiculturalismo (demagógico), aquí los usos y costumbres (de la ignorancia y el atraso). Con esto buscan la balcanización de Oaxaca al intentar salirse del marco jurídico nacional y hacer el propio al exigir al Congreso local eleve a ley el PTEO.
Son varios objetivos hacia los que se dirigen ahora los de la 22: salirse del marco normativo nacional de la educación; tener su legislación particular; evitar ser evaluados y cuestionados; evitar perder los recursos de los estímulos por capacitación; obtener para Oaxaca esos y más recursos y qué mejor que sea administrados por los “democráticos” sindicalistas.
Los trabajadores de la educación en Oaxaca son antes que nada un grupo de presión y de poder político y no académico, su historia en los 33 años ilustra con toda claridad esta característica. Eso es lo que saben hacer y lo hacen hasta por inercia, por eso en sus planteamientos pretendidamente académicos, como este del PTEO, buscan lo de siempre, poder político y privilegios económicos. En realidad no podrían llevar a cabo un mejoramiento del servicio educativo en la entidad, al menos no en lo inmediato.
El magisterio oaxaqueño simplemente, así como está hoy, no puede ser el motor de la transformación educativa porque no está preparado, capacitado ni menos actualizado en el tema que debiera dominar: la pedagogía. Hablan de autoevaluación, pero ésta es una técnica que no conocen, no lo aprendieron en su formación normalista sencillamente porque no existe en su plan de estudios, ese término es relativamente nuevo para ellos; la mayoría ni siquiera podría elaborar un diagnóstico inicial. “La mayoría no es capaz siquiera de elaborar un diagnóstico inicial del grupo escolar para conocer las necesidades y los estilos de aprendizaje de los alumnos, y sin diagnóstico no hay tratamiento pedagógico que pueda tener como resultado alguna ‘transformación’ de la educación”. Lo anterior lo comentan algunos de los pocos docentes capaces y preparados, que pocos pero los hay en Oaxaca, aunque marginados, desubicados o despedidos por entrar en conflicto con los grupos que dominan las secciones sindicales regionales como un feudo particular.
Probada corrupción sindical
Son muchos y probados los hechos de corrupción de la Sección 22. Hace 8 años hubo testimonios documentales y acusaciones fundadas: “Lo que En Marcha publicó en los números 78 y 79 correspondientes a noviembre y diciembre del 2005 era que, amparado en su cargo de Secretario General de la Sección número 22 del SNTE, Enrique Rueda Pacheco se había enriquecido y traicionado a los trabajadores de la educación, según las denuncias de profesores agrupados en el Consejo Central de Lucha (CCL), quienes exigían su destitución.
“En dicha revista se hizo público el resultado de una investigación realizada por representantes del magisterio estatal, donde era señalado que el líder de los maestros, Enrique Rueda Pacheco y la secretaria técnica de la Sección 22 de su Sindicato, Alma Delia Santiago Díaz, incurrieron en actos de corrupción, como haber recibido dos autos de lujo pagados por el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) que en conjunto sumaban casi medio millón de pesos.
(…)
“Entre las pruebas que sustentaba la denuncia se hallaban copias de un recibo de pago expedido por el IEEPO con fecha del 25 de octubre del 2004, por la cantidad de 215 mil 459 pesos. El texto del recibo indicaba que esa cantidad sería para la compra de un auto en la VW (Comercial Automovilística, SA de CV) “PARA ENTREGAR A LA PROFRA. ALMA DELIA SANTIAGO DIAZ, DE LA SECCION 22.” (Sic).
“La segunda copia era de la factura número 1448 del 29 de octubre del mismo año, que amparaba un automóvil Jetta de lujo modelo 2005, expedida también por la Volswagen, a nombre de Alexia Mayorick García Santiago, hija de la profesora Alma Delia.
“Otras copias hacían referencia a un recibo de pago expedido por el IEEPO por la cantidad de 252 mil 513 pesos, con fecha 23 de agosto del 2004, el cual contenía una leyenda parecida a la anterior, para la compra de un auto “PARA EL PROF. ENRIQUE RUEDA PACHECO.” (sic.). Tanto aquel recibo como éste estaban firmados por el licenciado Ángel Ortiz Méndez (quien fue el encargado de realizar los pagos a la empresa de Volskwagen) y del ingeniero Froylán Cruz Toledo, entonces director del IEEPO.
“La otra copia adjunta era de la factura número 1327 de la citada empresa Volskwagen, de avenida Héroes de Chapultepec, a nombre de Virgilio Alcalá Díaz (cuñado de Rueda Pacheco, quien labora como chofer en el Instituto), el cual amparaba la cantidad de 252 mil 513 pesos por la compra de un automóvil Jetta, con fecha 31 de agosto de 2004. (Blas L., Cuauhtémoc, Oaxaca 2006, autoritarismo, mitos y daños. Crítica al gobierno y magisterio, edit. Siembra, Oaxaca, México 2010, pp. 52-53).
El 28 de febrero de este año el diario Tiempo reveló una investigación sobre otra de las maniobras sindicales de este tipo: “La Secretaría de la Contraloría investiga un probable daño o perjuicio patrimonial a la hacienda pública federal por más de 630 millones de pesos en el 2011, donde se encuentran inmiscuidos funcionarios del IEEPO y la Sección 22. De acuerdo con las indagatorias, el IEEPO y la Sección 22 del SNTE firmaron minutas estatales que no están autorizadas por la SEP para realizar pagos a maestros ‘comisionados’, mentores ‘inexistentes’, trabajadores con ‘cargo de elección popular’ y empleados que no están en el programa de carrera magisterial.”
A Azael Santiago Chepi, anterior dirigente de la Sección, la actual dirigencia magisterial no se le ha querido enjuiciar por sus escándalos de malos manejos y corrupción. Terminó su gestión sin rendir informe final de las finanzas de la sección y acusado de dejar desmantelado el parque vehicular. Sin embargo, el fraude más fuerte sería el del “Fideicomiso por riesgo de trabajo o fatiga laboral”, creado entre sindicato y funcionarios del gobierno a espaldas de los 70 mil trabajadores de la educación. Se trata de un seguro por 50 mil pesos para los trabajadores que no fue acordado por ninguna asamblea, y cuyo dinero para su pago se toma del ISR de los trabajadores pero sin que aquellos se enteren pues para ello elaboran doble nómina, una para los profesores y la otra para la Secretaría de Hacienda que admite esa figura de acuerdo al 109 de la Ley en que se inscribe el ISR. Con esta maniobra Chepi y socios del gobierno estatal habrían manejado 70 millones de pesos mensuales en ese fideicomiso. (Ver Revista En Marcha núm., 154, diciembre de 2012. Pp. 8-9)
En esta relación a ratos de aliados, a ratos de adversarios entre magisterio y gobierno, los sindicalistas exigen mejoras para sus agremiados, los arrancan bajo presión, los 90 días de aguinaldo o sea 50 días más, 15 días de “gratificación al desempeño”, 15 días de Bono del Fondo Económico para el Estímulo del Desarrollo Educativo, 4 días de bono de fin de año
En Oaxaca tienen más prestaciones que en otras entidades. Pero, por otra parte, como hemos visto los negocios de los dirigentes cuentan con la colaboración y hasta complicidad de los funcionarios, de la gente del gobierno. Vimos que Froylán Cruz Toledo firmó el cheque para la compra del automóvil al dirigente Rueda Pacheco; los negocios del Fideicomiso por Riesgo Laboral se hicieron entre Santiago Chepi y su grupo y todo un grupo de funcionarios, comandados por Jorge Castillo hombre fuerte del gobernador, quienes dieron forma a este cuestionado seguro.
Los funcionarios han hallado la manera de obtener ganancias con un sindicato de esta naturaleza. El menos discreto en su enriquecimiento inexplicable es Froylán Cruz Toledo quien construyó un ostentoso emporio de fabricación de alimentos para ganado a la orilla de la carretera Transístmica en su natal Chivela y en el norte del país. En tiempos de paros magisteriales hasta agitan para forzar una negociación más cara gobierno-magisterio y a estos funcionarios que parten y reparten les toque más recursos. Si bien paso a paso el magisterio oaxaqueño ha tomado más el control del IEEPO, grupos de funcionarios han aprovechado siempre la interlocución y trato con aquellos para ganar con ellos o sugerirles y hasta asesorarles en los negocios privados con recursos públicos que ahí realizan. Jorge Castillo, representante de Oaxaca en México, pero operador del gobierno en Oaxaca, sigue esos pasos, fue promotor del Fideicomiso mencionado con Chepi y a dos años de este sexenio se le señala de tener empresas que son proveedoras no sólo del gobierno sino también de los trabajadores sindicalizados.
Plan pero para subordinar más al gobierno
Más que un proyecto de “transformación” educativa esta iniciativa es un plan para subordinar más al gobierno, precisamente a este gobierno en turno demasiado débil y disperso, al que hace no su aliado sino su cómplice, papel que este último acepta aun perdiendo así buena parte de su autoridad y poder legalmente constituidos. Lo cual sólo se explica en la escasez de autoridad moral de dicho gobierno al aceptar ser reducido de esa manera y presentar como suyo, conjuntamente, este Plan que nos ocupa de tan evidente falta de calidad, insustancial.
El PTEO sería pues la piedra de toque, el punto culminante del largo camino de apropiación del IEEPO y sus recursos por parte del gremio magisterial y su élite camarilla política que ha declarado abiertamente en voz de su actual dirigente Rubén Núñez Ginez: “Los espacios ganados en los niveles educativos son parte de nuestros logros e iremos por más. Estamos pendientes de no perder ninguno de ellos, y tampoco los entregaremos” (Diario Tiempo, 22 de enero de 2013)
La esperanza de este gobierno quizá sea que dicho Plan tarde otros cuatro años en irse diluyendo, de tal manera que igual que todos los demás gobiernos que le antecedieron pueda sortear, evadir el problema y pase dejando al gobierno próximo éste y todos los demás problemas. Para entonces, como todos los poderosos anteriores, ya estarán lejos con sus ganancias cada vez más escandalosas.












