Cuauhtémoc Blas
No tiene caso que persistan leyes que casi nunca tienen referencia con la realidad, leyes que no se usan. Menos cuando éstas se quieren aplicar a algunos actores sociales y a otros no. En lugares donde lo que predomina no es el Estado de derecho, sino una simulación a contentillo del dinero del cliente o de su fuerza política o de presión, el derecho a violar la ley ha ser parejo para todos.
Lo anterior sucede en Oaxaca de manera cotidiana, la administración de la justicia se encuentra sumida en la impunidad propiciada por la ineficiencia o corrupción de sus actores. Sobre todo, por la venalidad de los gobernantes, que aplican la ley a quien ellos quieren o pueden, y dejan libre a los que presionan o son sus cómplices.
No hay Estado de derecho
En resumidas cuentas en Oaxaca no existe el Estado de derecho. Pero ¿qué es eso? En términos simples Estado de derecho engloba tres aspectos: es un conjunto de leyes; un grupo humano que la respete; o una autoridad que la haga respetar por la fuerza. En Oaxaca no tenemos estos dos últimos supuestos.












