¿Cómo percatarse que está uno frente a un candidato independiente genuino o ante un oportunista, generalmente desahuciado de otro partido que halló una novedosa marca con la cual reingresar a la política? Está por verse si la marca independiente tiene rendimiento en Oaxaca.
Aunque la experiencia más importante independiente con el “Bronco”, Jaime Rodríguez Calderón, quien llegó así a gobernador de Nuevo León está prácticamente fracasada con respecto a las expectativas de los ciudadanos. La oferta principal de este “independiente” que venía de ser prominente priista, ex presidente municipal con ese partido de García, Nuevo León, resultó falsa: enjuiciar y encarcelar a su antecesor en el gobierno de ese estado por la corrupción que agravió a la sociedad neolonesa. Rodrigo Medina sigue libre y millonario.
Sabina Berman, quien comenta el libro de Jorge Castañeda sobre este tema sostiene lo siguiente: “Llegar al poder por fuera de los partidos —corrompidos sin duda— puede garantizar que una persona llegue con las manos limpias, porque no ha estado en el lugar donde ensuciárselas. Pero no garantiza que no sea corruptible”.
Pero hay un caso de éxito para la sociedad —no como el del Bronco que fue exitoso pero para él y la oligarquía neolonesa que lo financió— con Pedro Kumamoto en Jalisco. Al menos hasta ahora, este diputado que llegó al Congreso de ese estado por la vía independiente no se ha plegado a las inercias del cuerpo legislativo local, renunció al 70 por ciento de su salario para destinarlo a proyectos que promuevan la participación ciudadana y trabajo vecinal.












