Cuauhtémoc Blas
Ahora que con la “elección” de José Antonio Estefan hay nueva crisis en el PRD Oaxaca, si bien no llegará a cisma, y Benjamín Robles llama a sus huestes a seguirlo en su salida de ese partido, resulta extraño que la gente de las izquierdas ni siquiera mire aquí hacia MORENA como opción.
No digamos que en una de los alardes de oportunismo de los partidos, MORENA atrajera a Robles, no ya como candidato —imposibilitado como está por la ley— sino para aprovechar a este personaje ávido de desquite. Pero la personalidad arrebatada de Robles le cierra puertas.
Sobra soberbia y prepotencia
Si algo destaca en el ambiente político de Oaxaca, en todos los niveles y partidos, es la soberbia. Todos sienten que ya ganaron, excepto Salomón Jara, quien en su discurso en la reciente Asamblea estatal de su partido destacó que ellos trabajan con miras a las elecciones de 2018.
La gente de Murat luce su arrogancia, miran por encima del hombro, ni la poca o mucha influencia de los medios les importa, como se vio en el Papaloapan, donde el junior Raúl Bolaños, secretario particular de Alejandro Murat, agredió al subdirector de El Piñero de fuerte circulación en la zona.
Los de Estefan, de la coalición PRD-PAN-PT (y PRI), aunque las encuestas los tienen abajo, confían en que la mala marca Murat sea suficiente. A pesar de la débil imagen de su candidato, además de su ya inquietante mala memoria que como pocos lo remite y ata a su origen, el PRI.












