Cuauhtémoc Blas
Desde el año 2000 inició lo que se ha llamado el “Secuestro de la candidatura”. Ese año se formalizó, pero desde antes Vicente Fox, el ranchero locuaz, inculto y lenguaraz, sin ser de prosapia panistas fue lanzado para hacerse de la candidatura a la presidencia de la República, por el Partido Acción Nacional (PAN). Muy a pesar de gallones de ese partido, como Diego Fernández de Ceballos, logró su objetivo.
No estuvo sólo claro está, traía la representación de los capitales norteamericanos, entre las ventajas de esta alianza, la asesoría de los más expertos en marketing de aquel país, los de la Coca Cola. Empresa transnacional, por cierto, para la que trabajara Fox un tiempo. Fue formidable ese trabajo de imagen, donde se corroboró la máxima de que para la mercadotecnia todo es vender productos.
Jabón y políticos, lo mismo
Un jabón es un producto y un político también. Importa que sean de buena calidad, pero la ventaja del político es que cuando la gente descubre que su calidad es mínima no puede dejar de comprarlo como al jabón, sino tiene que aguantarlo seis años en el poder.












