Cuauhtémoc Blas
Con un par de apellidos poderosos, Murat e Hinojosa, que le abren las puertas del poder político y empresarial, o empresarial y político, o los dos revueltos que es lo de hoy, ¿para qué habría querido adquirir el joven Alejandro Murat Hinojosa una Notaría Pública?
Está visto que para algunos ningún negocio por pequeño que sea es desdeñable, aunque cuenten con enorme fortuna. Pero ahora, con esta acción, les está saliendo más caro el caldo que las albóndigas, como dicen, o el que mucho abarca… se torna impugnable.
¿Por qué no fue notario en Oaxaca?
En todo caso, si el sueño y la pasión de su vida era la salvación del pueblo de Oaxaca, ¿por qué no vino a conseguirse el motivo de su otra pasión que es sentarse a dar fe pública en una notaría de Oaxaca? ¿Por qué en Cuatitlán Izcalli, si se avecinaba el proceso electoral de Oaxaca?, tierra donde no nació, ni vivió, ni conoce, pero que en su alta vocación de servicio desea gobernar. Ese es el quid del asunto, el peligro de que pudiera llegar a gobernar alguien que no tiene el pulso de la complicada vida del estado de Oaxaca.












