.- Oaxaca, inseguridad y violencia
Cuauhtémoc Blas
Oaxaca se desangra en toda su geografía, muertos en las Sierras, en Miahuatlán, Ejutla, Valles, pero sobre todo en Juchitán y Tuxtepec. Sobre todo, en el Istmo de Tehuantepec y la región del Papaloapan. Esta última —decían— por su vecindad con Veracruz, donde la delincuencia está en auge desde hace mucho, y ¿el Istmo por qué?
La semana pasada hubo más de una decena de asesinatos en la entidad, algunos evidentes ajustes de cuentas de las bandas. Son ya cientos de muertos en esta espiral violenta, sin que las autoridades encargadas de ese trabajo hagan algo por pararlo. Regiones convertidas en auténticos rastros humanos, donde los cuerpos de seguridad sólo se encargan de ir a recoger los cadáveres.
Sin embargo, esta problemática muy notoria tampoco ocupa los discursos de los candidatos, ni en su oferta política, ni en sus mensajes. Parece que esa violencia sucediera en otra parte, en un inframundo donde quedan confinados dolor y llanto de tanta gente. Entre éstas la alcanzada por los llamados daños colaterales.









