.- Jamiltepec, un mes de dolor
Cuauhtémoc Blas
Se ha cumplido un mes de la desgracia de Jamiltepec y el dolor persiste, aún sangra la herida. Los lugareños se resisten a creer que su pequeño municipio haya sufrido tanto de un momento a otro, cuando, además del fuerte sismo, les cayó encima un helicóptero que destruyó familias, desmembró cuerpos, dejó decapitados. Una historia de terror.
Que fueron 14 y no 13 los muertos, se anuncia para mayor precisión. Los familiares de los caídos reciben apoyos ofrecidos, no así la mayoría de damnificados por el sismo de ese 16 de febrero. Donde no hay precisión es en los resultados de la investigación por la masacre propiciada por el helicóptero BlackHawk UH60, cuyo costo es de 25 millones de dólares.
Todo apunta hacia la más alta autoridad del poder federal esa noche en el aeropuerto de Puerto Escondido, de donde salió la aeronave, quien habría dado la orden de volar contra las normas y el elemental sentido común. No hay que ir muy lejos para empezar las pesquisas (¿Ya habrán iniciado?), las declaraciones in situ del Secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos Zepeda, apuntan hacia el Secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida.
El general se deslinda
Con un par de preguntas, la periodista de Puerto Escondido, Maricruz Martínez, dio pie al deslinde del militar quien en pocas palabras dijo que su institución se hacía responsable de los daños, pero no de haber provocado la desgracia, se deduce.









