Nuestra sociedad sufre una crisis de valores y la salud no es ajena a ello. La salud no es una mercancía y el mercado no debe definir su rumbo.
José Narro Robles. Ginebra Suiza.
Asamblea Mundial de la Salud
Oriundos de Telixtlahuaca, municipio cercano a la Ciudad de Oaxaca, los padres de Edward Luna ya sólo viven con el recuerdo de su primer y único hijo. Casa sobria, modesta, se nota el trajín del trabajo. Ambos padres trabajaban para su hijo. Parecería incoherente orquestar desde estas sobriedades un ataque gratuito a un médico hasta hace poco desconocido por ellos.
Es el dolor de la pérdida que ellos juzgan innecesaria, ¿quién se va por un brazo roto? Pero también por el mal trato que ellos acusan del médico Luis Pérez Méndez, su despotismo, su prisa por cobrar adelantado y operar al niño sin que fuera urgente.
Llaman la atención las opiniones polarizadas de la sociedad, por un lado, el poder de convocatoria de los médicos, sus relaciones sociales y familiares más amplias se sintieron en las redes de internet defendiéndolo con argumentos románticos aunque débiles: “Un médico no se levanta pensando en matar a su paciente”, no se levanta así pero sucede que se les mueren, y no pocas veces.












