Cuauhtémoc Blas
Cerca del inicio de las campañas electorales 2018, las sorpresas están al día. Oaxaca de Juárez vive algunas, con Villacaña que quiere regresar a la presidencia y el ex priista Samuel Gurrión Matías que se pasó al PRI y apareció como candidato de la coalición Por México al Frente a primer concejal del municipio de la capital. Lo abandera el PAN, al costo de la división de ese de suyo disminuido partido.
No pocos califican lo de Samy como un acto de despecho político contra el PRI al no darle la candidatura al Senado. Sin trayectoria en el municipio de Oaxaca, su corta carrera política la ha hecho en el Istmo de Tehuantepec, sobre todo en Juchitán. El istmeño conocido como Samy se proveyó en el gobierno de José Murat, cuando fue proveedor y constructor consentido. Hay quienes aseguran que más que nada fue prestanombres de aquél, con lo que adquirió el mote de empresario.
Veremos a otro en campaña sin la residencia necesaria para aspirar al cargo, las leyes cada vez más laxas en lo electoral sólo exigen “Estar avecindado en el municipio, por un periodo no menor de un año inmediato anterior al día de la elección”. Aunque en estricto sentido, ¿cómo puede alguien atreverse a querer gobernar donde no ha vivido, y sólo conoce de manera superficial?, por más que Samy diga que ha caminado las colonias citadinas regalando despensas. De ser así nos habría inundado de boletines de prensa como acostumbra.












