El Istmo de Tehuantepec bajo sismos, réplicas, escasez, caída de la economía, casas en demolición, personas en la calle sin viviendas, desorden en la entrega de los apoyos para reconstrucción, estudiantes sin clases, y, por si fuera poco, conocidos políticos sin prestigio crean más problemas con un “Frente de Damnificados”. Ante la ausencia de sociedad civil, de ciudadanía, los mismos de siempre van al abordaje; ya empezaron a marchar y a bloquear.
Otro problema adicional para la gente del Istmo de Tehuantepec fue la creación del Frente Regional de Damnificados y Damnificadas (sic) de la Región del Istmo de Tehuantepec. Sin rubor, algunos personajes del todo desprestigiados se asociaron para crear este grupo que de inmediato fue repudiado por lo que supone, perturbación, bloqueos, daños.
El Istmo, sobre todo Juchitán, paga un costo muy alto por su indigencia ciudadana, por su falta de cultura política, por todos esos años de aceptar someterse a liderazgos tribales, a cambio de recibir dádivas, terrenos, bienes, concesión de servicios (mototaxis, puestos ambulantes).
La calidad de la gente es de la calidad de sus líderes, escribió un pedagogo, y si en algún lugar esto se aplica es Juchitán. Cuando escriben que en la Ciudad de México hay una esperanza de despertar político con los jóvenes millennials que se organizaron para el rescate y ayuda a los damnificados del reciente sismo allá del 19 de septiembre, en el Istmo eso es lejano.














