Segunda parte
Cuauhtémoc Blas
La reelección aun en las democracias “altamente desarrolladas”, como dijo Porfirio Díaz, tiene sus problemas. Cuando son permitidas en varias ocasiones, sucesivas, tiende a inhibir el crecimiento de una nueva clase política, al reproducir a la misma que se dilata en el poder. No hay la necesaria renovación.
Asimismo, desde el manejo del poder pueden crear clientelas políticas que le sean adictas, grupos beneficiados por tráficos de influencia, favoritismo, en la busca del poder por el poder mismo, no para servir. Proyectos para no soltar el cargo. Empero, la reelección tiene grandes ventajas en una buena dinámica.
Todos deberían reelegirse
El gran justificante para que un presidente municipal se reeligiera es por haber realizado un muy buen trabajo. Así todos los ediles podrían reelegirse, pues se supone que buscan ese trabajo para hacer un eficiente desempeño, que por eso les pagan.
No debería ser motivo de elogio que los ediles, diputados, gobernadores, cumplieran su empleo, esa debería ser su única opción y posibilidad: hacer un trabajo eficaz. ¿Así, quién no votaría por ellos hasta que murieran?












