A cien días del llamado gobierno del cambio en Oaxaca aún no se vislumbra la construcción de las bases del nuevo poder que habría de “mandar obedeciendo”, como fantaseó el subcomandante Marcos y retomó en su toma de posesión Gabino Cué Monteagudo. Peor aún, estamos en vísperas de amanecer con otro retroceso más, que agudice el que ya se dio en el Congreso del estado hace apenas unos días: la plena partidización del Instituto Estatal Electoral de Oaxaca (IEE).












