.- “Soberanía” de los estados que daña al país
Cuauhtémoc Blas
Entre las prácticas políticas o burocráticas que se anuncian de regreso con el próximo gobierno, destaca el centralismo. Se retoman políticas públicas con las que se quiere inhibir la gran corrupción que se desató en los estados de la república, como la entrega de todos los recursos a las administraciones estatales, que han hecho y deshecho con esos enormes recursos.
No hay precedentes en el pasado del gran saqueo de los gobernadores como en los últimos dos sexenios. El número de ex gobernadores perseguidos acusados de corrupción, algunos en la cárcel, son prueba fehaciente. La descentralización en la administración de los recursos nacionales fue en los hechos el establecimiento de complicidad federal-estatal en el saqueo del erario.
De hecho, desde los años de Carlos Salinas de Gortari, con la desaparición de la Secretaría de Programación y Presupuesto (SPP) para dar paso a SEDESOL, inició la llamada descentralización de la administración pública federal. De la SPP decían que era la federación mandando en los estados, la violación de la soberanía de las entidades.










